viernes, 12 de agosto de 2011

CON LA GRACIA CHOQUERA

Con la gracia choquera

y la sal marinera,

el arte de ésta que conocí viñera

nadie mejor que tú lo llevas,

Soledad, mi rosa morena,

te escribo esta cosilla

casi sin saber escribir y leer,

fíjate lo que hace el cariño

que siento por ti, mujer.

lunes, 25 de julio de 2011

ANOCHE SOÑÉ

Anoche soñé

que a mi juventud volvía,

y en todo mi sueño

tu imagen yo sólo veía.

Y cuando me desperté

tu mano la mía cogía.

domingo, 26 de junio de 2011

PRONTO TE VAS A CASAR

Pronto te vas a casar
de niña mujer serás,
pero tú serás mi niña,
tengas veinte, treinta
o muchos años,
porque recordaré siempre
cuando en tu cuna dormías
y yo, al despertarte,
con tu carita sonrosada,
al verme sonreías,
y yo pensaba
que tú niña siempre serías.

sábado, 25 de junio de 2011

EL OTRO DÍA

El otro día
cuando en el hospital estaba
y detrás del cristal
de la UCI te miraba,
era tanto el amor
que por ti sentía
que te vi a ti
y a la Virgen María,
porque nuestro amor
no es de un año
ni de un día,
nuestro amor
es para toda la vida.

sábado, 11 de junio de 2011

DESDE MI VENTANA (*)

Desde mi ventana miraba a mi bahía,

iba en mi barca

y tú eras mi timón y mi guía.

Otras veces miraba

y aunque lloviendo estuviera siempre veía

tu cara, que para mí era la Virgen de la Magdalena.


(*) hospital

lunes, 16 de mayo de 2011

A MI MADRE

Recuerdo de mi niñez,
cuando en sus brazos me cogía,
y de comer con sus manos ya encallecidas,
pues de tanto trabajar así estaban,
mi madre de comer me daba,
y yo con la delicadeza
y con el cariño que ella me trataba,
me lo comía aunque no tuviera ganas,
o cuando de noche dormir no podía,
ella cantando dormir me hacía.
Como en aquel tiempo
tanta miseria había
y mis amigos a mi casa
a verme para jugar venían,
mi madre, si estábamos comiendo,
sin comer no los dejaba marchar,
era tanta su bondad,
que algunas veces sus ropas
coser y planchar solía.
Ésa era mi madre,
¡cómo la voy a olvidar!
si de lo poco que había
ella lo solía dar.

domingo, 1 de mayo de 2011

TE CONOCÍ

Te conocí

con tu pelo rizado

y tu carita colorada,

tu delantal muy blanco

y tu bata de percal,

vendiendo higos y aceitunas,

qué más da,

y en el barrio de la Viña

con tu gracia choquera

que no se podía aguantar.

Han pasado más de cincuenta años

y siempre estoy a tu lado,

me enamoré de niño

y aún sigo enamorado.